Pocos se acuerdan ahora. Diez años convirtieron en impensada una realidad, que efectivamente, una vez, fue.
El nuevo milenio empezaba con una escena musical confusa, ambivalente, entre la apatía y el patetismo. El brit pop había muerto (o agonizaba) y las radios repetían esfuerzos pop de los más insulsos que alguna vez se hayan escuchado. Fue hace mucho tiempo, y no parece verdad, pero en el 2000 no era difícil pensar que los Backstreet Boys fueran la banda más exitosa del mundo.
Pero no era un caso aislado, basta con nombrar (y con el debido pedido de disculpas al lector) a Five, Westlife o cualquier entuerto de jóvenes edulcorados y marketineros para entender que no todo tiempo pasado fue mejor.
La factoría Disney lanzaba sus más novedosos productos, ya no solo fabricaban muñecos o películas. Las plantas de Orlando habían desarrollado otro mercado: cantantes. Britney Spears era la “reina del pop” y Christina Aguilera esperaba paciente pero insistentemente su turno en la corona. Si existe la aplicación de la palabra Apocalipsis en la música, no puedo pensar en un escenario más propicio para utilizarla.
Por supuesto que el indie seguía ofreciendo piezas destacables (y como extrañamos a Elliott Smith) pero en la superficie todo era mas gris.
La NME, siempre mesurada, titulo: Por que escuchar esta banda va a cambiar tu vida, PARA SIEMPRE. Sras y sres con uds el hype. Pero esta vez el hype escondía algo. Un grupo de veinteneros desaliñados y potenciales drogones con mucha tranquilidad, demasiada.
Los Strokes salvaron al Rock & Roll y aunque hoy nos hagamos los boludos sabemos que es así.
Por eso voy a tener que parafraseas a Sacheri y, me van a tener que disculpar. Pueden hacer un disco genial, grabar 50 minutos de silencio o hacer el disco que acaban de hacer y mi respuesta siempre va a ser la misma. Gracias señores, y que sigan viniendo.
Si estos muchachos tienen ganas de jugar a ser A-ha o experimentar con sintetizadores un rato, quien soy yo para juzgarlos? Ya revivieron los 70 y su garage, si ahora quieren ir por los 80, bueno, les deseo la mejor suerte.
Angles básicamente es lo que nos venían advirtiendo hace mas de 2 meses cada vez que les toco enfrentar a un periodista. El disco esta roto, la banda esta rota. Julian grabo todas sus partes por separado. Es una suma de voluntades, grandes voluntades, pero los Strokes son mucho más que eso. El resultado es un álbum notoriamente desparejo, puntos altos y bajos, el electrocardiograma del corazón de esa banda que es The Strokes.
Que cada uno opine lo que quiera, yo como siempre les agradezco y espero contento.
