Un secreto debe mantener la irrenunciable cualidad de estar circunscrito a una cantidad finita de gente. Sean 2 personas o 500, este debe ser cuidado celosamente, no por su contenido (tal vez banal, tal vez vital), no por honor ni compromiso, sino por la simple razón que la eventual popularidad del secreto lo despoja a este de su misterio, de la incógnita, básicamente de su propia esencia, eso que lo hace, al fin, un secreto.
Por definición, uno no debería querer que se conozca un secreto, ya que su divulgación terminaría, necesariamente, por destruirlo. Es difícil precisar si la voz Elliott Smith es un secreto. El melómano, siempre atento y, digámoslo, fácilmente irritable, se declarara indignado por la sola sugerencia de esta pregunta. Héroe de la escena alternativa, autor de un puñado de los discos más memorables de los últimos 15 años, que incluso cuenta (como dato de color) con una nominación a un Oscar en su haber. Quien podría desconocerlo? Bueno, casi todo el mundo.
Por alguna razón Elliott nunca llego a la masividad. Merecimientos no le faltaron, tal vez tampoco fue su intención. Lo cierto es que el tono susurrado, profundo, y a veces hasta atormentado y sombrío fue demasiado para las radios comerciales. No les interesa inundar a la gente con emociones reales, sinceras, están cómodos con sus baladas prefabricadas e ídolos adolescentes, siempre prestos a glamorosas publicidades de jeans o cremas antiacné (aunque estén bastante lejos ya de esa etapa).
Creo que los que disfrutamos la música de este muchacho tenemos mas interés en que se lo reconozca que el que tuvo el mismo. Estamos deseosos de revelar ese secreto a quien lo quiera escuchar, a veces descuidando su propia esencia, dándonos cuenta o no.
Lo cierto es que ya hace años que no esta. Se fue de gira diría algún protagonista del espectáculo argentino en los años 70 hoy devenido en invitado de programas de chimento. Cualquiera sea el caso, con la expectativa de encontrar grabaciones inéditas bastante desterrada, no es una imprudencia pensar en su obra como algo consumado, terminada para siempre, completa.
Natural es que agotado el suministro de nostalgia directo de Elliott Smith Inc. la búsqueda de un sucesor no se haga esperar. Pocas veces una empresa fue tan poco auspiciosa, los momentos son únicos e irrepetibles, en ese contexto entro El pero ese tiempo ya paso.
Sin embargo, lejos de tirarle la presión de semejante carga, hay un par de chicos. Un chico y una chica. Se llama Earlimart y su música tiene tantas referencias al muchachito en cuestión que hay que hacerse bastante el boludo para no darse cuenta. Después te enteras que el cantante era vecino de Elliott y que el disco esta dedicado a su memoria (aunque se encargue de aclarar que no es un tributo).
No se si son estos quienes tomaran la posta. Sinceramente tampoco lo creo. Ni ellos ni nadie. Pero si nos disponemos, sin prejuicios, a disfrutar de su música, nos pueden regalar, cuanto menos, un lindo momento: